Describe lo que el sitio necesita hacer

Empieza por las tareas del visitante: comprender un servicio, consultar información, enviar una solicitud o comprar. Después relaciona esas tareas con páginas y funciones. «Una web corporativa» puede significar alcances muy distintos; la propuesta debe explicar qué se diseñará y qué se implementará.

Distingue páginas con una estructura compartida de experiencias que requieren decisiones particulares. Incluye idiomas, formularios y conexiones necesarias cuando formen parte del proyecto. Si alguna función todavía no está definida, pide que aparezca como pendiente y evita asumir que está incluida.

Aclara quién prepara textos e imágenes

El contenido afecta el trabajo de diseño y la preparación del lanzamiento. Revisa si la propuesta contempla redacción, edición, selección de imágenes y carga de materiales. Cuando esas tareas recaen en tu equipo, identifica responsables y disponibilidad. Tener un diseño aprobado no significa que el sitio esté listo para publicarse.

Pregunta cómo se manejarán los cambios en textos durante el desarrollo. También conviene saber si se trasladará contenido de un sitio anterior y quién revisará su vigencia. Un inventario temprano reduce diferencias entre lo que imaginas y lo presupuestado.

Compara decisiones, revisiones y entregables

Una cotización debe permitir comprender cómo avanza el proyecto. Busca etapas de organización del contenido, diseño, implementación y revisión. Aclara en qué momentos puedes comentar y cómo se consolidarán las decisiones. Las propuestas resultan difíciles de comparar cuando una describe un proceso completo y otra solo enumera páginas.

Pregunta qué recibirás al cerrar: accesos, archivos acordados, instrucciones o una sesión de entrega, según el alcance. Especifica también cómo se tratarán solicitudes nuevas. Un cambio de estructura después de aprobar el diseño puede implicar trabajo que no estaba previsto.

Revisa qué necesita el sitio después de publicarse

Solicita claridad sobre alojamiento, dominio, herramientas externas, mantenimiento y soporte cuando correspondan. Separa la construcción inicial de las tareas recurrentes. Pregunta qué puede editar tu equipo y qué requiere intervención técnica, porque esa diferencia influirá en la operación cotidiana.

Las responsabilidades deben quedar explícitas: quién conserva accesos, quién actualiza información y a quién se reporta una dificultad. Si existe un servicio posterior, revisa qué cubre y cómo se solicita. Evita interpretar una referencia general a soporte como disponibilidad para cualquier cambio.

Evalúa las propuestas sobre una base compartida

Construye una tabla con alcance, contenido, proceso, entrega y operación. Marca lo incluido, lo excluido y lo pendiente de definir. Solicita aclaraciones sobre esas diferencias antes de decidir. El objetivo es entender qué solución responde a tu necesidad y qué recursos adicionales tendrás que aportar.

En Flor de Selva partimos del recorrido del cliente para definir el proyecto. Puedes preparar esa conversación con nuestra guía para organizar una página de servicios. Llevar objetivos, materiales y responsables permite discutir una propuesta concreta y reconocer sus límites.

Preguntas frecuentes

¿Pueden dos sitios similares tener costos distintos?

Sí. El contenido, el desarrollo, las integraciones y el acompañamiento pueden representar trabajos diferentes.

¿El mantenimiento debe estar incluido?

Debe quedar explícito si está incluido, si se contrata aparte o si lo asumirá tu equipo.

¿Qué llevo para pedir una cotización?

Objetivo, páginas previstas, funciones, materiales disponibles y personas responsables de aportar y aprobar información.

Sigue explorando ↗Cómo organizar las páginas de tu sitio para que el cliente encuentre lo que necesita